domingo, 9 de noviembre de 2014

Otoño tiene razones que la razón no entiende

Siempre he concebido el Otoño como un tránsito innecesario al Invierno. Pensémoslo. En Otoño hace frío, pero no demasiado; oscurece, pero no tanto como en Invierno...y sientes nostalgia... pero no entiendes el porqué. Todas las canciones hablan del invierno como si fuera el Anticristo, pero yo no: mi Anticristo es noviembre, "November Rain", "Noviembre sin ti". Todo empieza a oscurecer, tiemblo solo con mirarlo, no se lo que es, ni como llamarlo...o sí, alma frágil de un Otoño oscuro, tan oscuro que me enferma. Me hace "bola" en la garganta y mi mente (y mis dedos) se congelan de falta de inspiración divina.
 Admitámoslo; las musas son de la primavera y del verano; en Invierno no hay jodida inspiración poética que valga la pena. Mi epifanía de hoy es que en Otoño tampoco la hay, sólo hojas secas y camas vacías.
 

lunes, 27 de octubre de 2014

Mi personalidad

Esta mañana todo era una vez más, rutinario, de camino a la estación. Mi personalidad sonaba, como todos los días a las x y diecisiete. Yo cruzaba el puente, con el pelo invadido por el aire del "amagüestu" ante un tren que, para variar,  iba a perder.
 
 Todo parecía invadido por rutina y costumbrismo, pero no,  hoy no había nostalgia ni vacíos emocionales tras ese grito de  "soy nulo y tu distante, y ya nada es como antes". Mis ojos miraban el sol salir atónitos por el cristal de la montura de mis gafas como si no lo hubieran hecho en cientos de años. No conocía en aquel instante lo que era el miedo, la nostalgia, las punzadas en el esternón ni las ganas de llorar a plena luz del sol en la calle. Por una vez la nula y la  distante era yo, sólo yo supongo. Porque sí,  sé de sobra que nada es como antes y no, no me da igual. Pero por fin he aprendido a vivir con ello; a volverme un poco más independiente de lo que era mismamente ayer. Quizás el reto de mañana sea aprender a quererse y mimarse más. De momento me conformo con sonreír, sonreír mucho y bonito.

 

miércoles, 22 de octubre de 2014

Mi Cracovia sin mí

¿Sabes M? Me siento muy como Daniela en Cracovia sin Ti en estos últimos días. Veo montañas de arena seca humedecida gracias a mis ojos, que no paran de llorar;  veo arena en el color de la pared y quiero cambiarlo por un azul cielo; uno de esos que tiene el mar Caribe, pero ni el dinero ni el tiempo me lo permiten, ni las ganas. Me estoy cansando de lo de otra mejilla, de ser condescendiente para que me decepcionen cada día más.
Me cuesta cada día más desnudarme por dentro (y por fuera) porque, seamos realistas; siempre termina saliendo mal a mi edad.
 
 Quizás el problema radica en que no tengo gato y tengo perro, quizás es el soy mujer con mascota de hombre como dice Daniela...puede que sí. Me compraré un gato  y veré London Boulevard, por ejemplo, para asegurarme que, al contrario de lo que yo pensaba no hay finales como el de Amelie; solo mafiosos,  sin trajes de Corleone y con Vans, que vienen y te roban el amor a besos hasta sacarte la última gotita cual chupasangre.
 
(Gracias Carlos Salem por historias de Danieles y Danielas)