domingo, 19 de octubre de 2014

Me gustaría; morfina


Me gustaría;  me gustaría no sentir nostalgia recordando los domingos de manta y sofá, me gustaría dejar de pensar tanto, y no saber el orden en el que van tus fotos en cualquier red social, me gustaría no hacerme pajas mentales sobre tus nuevas peticiones de amistad, ser capaz de quererme más, y comprender que si lo hiciera, todo sería mejor y más fácil. Me gustaría ¿Por qué no? poder viajar a nunca Jamás dónde Peter no conoce los sentimientos. Me gustaría ser menos complicada, dejar de soñar demasiado, comprender que no todo sale como lo esperamos y no decepcionarme por ello; aceptar que la gente recibe pero nunca quiere dar. Me gustaría no sentirme fuera de lugar, sonreír porque de verdad quiero  y no por cumplir con una sociedad que cada día entiendo menos. Vivo con dolor, me gustaría no sentirlo más.

 

martes, 10 de junio de 2014

Blues de hielo

Mi cama es  continuamente invierno
desde que sabe que no vas a volver
mis huesos; hielo y escarcha.
Mi piel se mantiene clara: como amaneceres en abril.

La vida se me apaga,
mi guitarra llora cuando mezclo el Fa menor y el Si.
Amelie y Juno esperan enjauladas en estanterías lacadas made in Ikea
estanterías que mas que blancas son color gris.

Prometí no enamorarme, pero no cumplo mis promesas
tuve el mejor maestro; aprendí de ti
prometiste ser Bleeker, ser Nino, y sólo fuiste una voz en off en Berlín

 

viernes, 6 de junio de 2014

Amor es el juego

El amor...el amor, señores, es tan efímero como el vaho del café de las mañanas; una mañana empaña el cristal de tus gafas, y a la siguiente decide fundirse con los días raros.
 
El amor, ya lo dijo Sabina, es un juego en el que dos enamorados juegan a hacerse daño (mucho daño), algo de lo que se habla y  divaga más que la religión, porque es precisamente una religión y un dogma universal, ya sea en forma de amour, love, amore o amor. Adornamos el querer y el amor con prequereres cogidos de diálogos de Quim Gutiérrez en Primos, cuando en realidad tenemos la absoluta certeza de que queremos, queremos sin explicación alguna de la natura y lógicamente nos da miedo ponernos a declarar que un solo sentimiento puede tambalear nuestra integridad y el estado de bienestar personal. Bien, que lo neguemos no quita el problema.  El amor tambalea nuestro mundo cada vez que llama a la puerta 1,2,3,4 ... hasta centenares de veces y, aunque nos haga sufrir, lo deseamos y siempre lo desearemos.
 
Nos levantamos por la mañana, nos lavamos la cara y nos vemos solos delante del espejo; nos falta algo y sabemos lo que es...hasta que lo tienes y te ahogas lavándote la cara de puto y desesperante amor al que quieres y odias a la vez.
 
 
Una amiga mía me dijo una vez que quien quiere menos sufre menos y disfruta más, llamadme tonta, pero yo siempre he sido de las que quieren y sufren más.